Los procesos de reforma a la organización y funcionamiento del sistema educativo nacional observados desde 1978 con la puesta en marcha de la desconcentración, posteriormente las acciones efectuadas, a partir de 1982 permiten apreciar que la retribución de competencias entre los niveles de gobierno va más allá de una cuestión técnica, para situarse en un terreno de mayor complejidad. El examen de estas experiencias en casos específicos, muestra que las fórmulas para definir y retribuir competencias, no son procesos unívocos, y que en la práctica obedecen a principios, tendencias y procedimientos peculiares que es imprescindible contextualizar social y políticamente. Se ha visto ya que la etapa que siguió al proceso de desconcentración educativa no correspondió a un modelo descentralizado toda vez que el gobierno federal siguió operando además de normar, los servicios de educación básica, y normal en las propias entidades federativas paralelamente a los servicios proporcionados ...
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